Cada persona discapacitada (además de ser un individuo con sus gustos, costumbres, preferencias e intereses personales) tiene sus necesidades específicas de soluciones tecnológicas para eliminar las barreras de su discapacidad con el objetivo de poder vivir una vida lo más autónoma y rica posible. Los sistemas, servicios, y funcionalidades tecnológicas disponibles, o posibles de crear, son prácticamente infinitas. Es por ello que, lo que al final define la solución son las necesidades específicas del usuario, su entorno, los prerrequisitos y el presupuesto económico disponible. Aunque es difícil generalizar, se pueden destacar algunas recomendaciones generales que hay que considerar cuando se crea un hogar digital accesible:
- Las soluciones tecnológicas para el hogar digital accesible deben partir siempre de las necesidades del usuario y la tipología arquitectónica de la vivienda.
- Si hay más habitantes que el discapacitado en la vivienda, hay que integrar las soluciones tecnológicas para que no perturben o interfieran en la usabilidad de la vivienda para el resto de las personas más de lo necesario. Y si es posible se debería intentar conseguir que los otros habitantes también puedan disfrutar, en cierta medida, de las ventajas de los sistemas implantados para el usuario discapacitado.
- Debería prestarse atención especial a los interfaces de forma que sean fáciles e intuitivos de comprender y memorizar y adaptados para las personas que los van a utilizar.
- Si la persona se encuentra en una situación en la que sus discapacidades pueden ser progresivas, hay que diseñar una solución tecnológica que pueda evolucionar en paralelo a ese proceso en el tiempo.
- El equipo de personas necesarias para diseñar una solución a medida debería ser multidisciplinar, aportando conocimiento profesional de diferentes areas como: salud, integración de sistemas, arquitectura, etc.
Para finalizar, poner de manifiesto que si bien estas tecnologías del hogar digital pueden, hoy por hoy, suponer un lujo para algunas personas sin discapacidad, para las personas que tienen problemas de movilidad y/o discapacidad intelectual, simplemente pueden suponer la diferencia entre tener o no tener una vida independiente y de calidad en su hogar.